( Narrador protagónico)
Como dice el periodista cultural Juan Carlos Garay, “El jazz es la forma de arte más vibrante de la era moderna”, y como fiel amante de este género no podía perderme uno de los festivales de música más importantes a nivel nacional: Jazz al Parque.
Llegué muy puntual al Parque el Country de Bogotá, caminé unos cuántos pasos hacía la tarima y me senté. Una señora estaba repartiendo unos folletos y le pedí que si me daba uno. Miré y era la programación del festival, según el papel, los que estaban tocando en ese momento eran Chia´s Dance Party, una agrupación extranjera que mezcla ritmos colombianos como la música andina y del pacífico con el jazz.
Los sonidos del saxofón, la tuba, la flauta , la batería y el bombardino me hacían recordar los alegres carnavales de Barranquilla (en mi familia, cuando mis hermanos y yo éramos pequeños, solíamos ir todos los años a los carnavales de esa ciudad).
Al escuchar esos instrumentos juntos, sentía la esencia y tranquilidad del jazz, pero al mismo tiempo la alegría y el sabor de los ritmos colombianos. Me dio un poco de risa cuando vi que unos niños y ancianos movían sus caderas de lado a lado al ritmo de la música (me dieron ganas de pararme, pero la verdad es que me daba un poco de pena).
Cuando el grupo terminó la presentación, me paré y fui a una de las tiendas que se encontraban en la entrada (disponía de unos cuántos pesos para comprarme algún CD o algo que me llamara la atención).
Habían CDs, botones, camisetas y afiches, todos con los principales artistas. Decidí comprar los CDs de Zaperoco y South People (grupos colombianos de jazz) .
Caminé de nuevo hacía la tarima, ya eran las seis y media de la tarde, todos estábamos ansiosos de ver al reconocido guitarrista John Scofield. Como sabía que el artista no iba a salir de inmediato, aproveché y alisté mi cámara fotográfica y mi lente, sabía que tener a uno de los músicos más reconocidos del jazz solo iba a pasar esa vez (mientras todo el público esperaba, tomé algunas fotográficas del festival, los niños jugando, la típica pareja de novios bohemios, los ancianos hablando de música y todo aquello que me parecía interesante captar).
A las siete y media de la noche, salió John Scofiel, tranquilo y con un “Buenos Días Bogotá”, abrió su concierto, viví en definitiva una velada de auténtico jazz(mientras todo el mundo gritaba, mi lente teleobjetivo logró captar los movimientos delicados del artista, fue una sensación única) .
Se cambia el narrador pero todavía faltó desarrollar el texto de tal manera que una tarde de auténtico jazz no sólo fuera el título sino la idea que transmite el texto.
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