jueves, 22 de septiembre de 2011

Reflexión: "Sobre las mentiras del periodismo" y "Arbitraria" de Leila Guerriero

Los temas que trata la periodista Leila Guerriero en sus dos artículos “Sobre algunas mentiras del periodismo” y “Arbitraria” incluyen las paradojas y ambigüedades del periodismo escrito y algunos consejos sobre “cómo convertirse en escritor”.

La autora realiza un análisis y crítica del porque el periodismo latinoamericano se ha deteriorado y ha tomado otro rumbo.

Ella contempla varios factores: en primer lugar  la superstición de que sólo se puede ser periodista estudiando la carrera en una universidad.
Pienso que en muchos casos es fundamental tener estudios, pero ante todo es más importante la pasión y perseverancia para hacer las cosas. Muchos de los mejores periodistas nunca obtuvieron el título y como Guerriero nunca asistieron como alumnos a ningún lugar donde se enseñe periodismo .

En segundo lugar la paradoja del supuesto auge de la crónica latinoamericana unida a la idea, aceptada como cierta, de que los lectores ya no leen.
Actualmente los directores de revistas contratan a periodistas que escriban de manera sencilla, clara y corta. Los textos no deben aburrir al lector y no deben ser demasiados largos ya que las personas no les gusta leer . Así mismo los artículos, noticias, reportajes etc. deben ir acompañados de imágenes para entretener al lector. Creo que es esencial tener periodistas que le dediquen tiempo a conseguir la información, debemos lograr que las personas se interesen más por adquirir conocimiento. 

Por último, la autora se pregunta ¿por qué quienes escriben crónicas eligen, de todo el espectro posible, casi exclusivamente las que tienen como protagonistas a niños desnutridos con moscas en los ojos, y desprecian aquellas con final feliz o las que involucran a mundos de clases más altas?

Desde mi punto de vista, vivimos en Latinoamérica,  donde la violencia, los conflictos internos, la guerra y otros factores, han estado presentes siempre. La función del periodista y de los medios de comunicación es mostrar la realidad tal y como es.

Por otra parte, quiero citar una frase que dijo el reconocido escritor colombiano Gabriel García Márquez “como periodista, uno sufre o disfruta por los encabezados y el manejo que hace de las noticias, gozamos cuando hallamos una joya, pero sufrimos como perros cuando vemos la forma en que se maltrata el idioma”.
En resumen, todo exige un sacrificio y el periodista debe ser conciente de eso. 

En Colombia nos falta aplicar algunos de los consejos que Leila menciona en su artículo “Arbitraria”; ser invisible, ser curioso, ser simple, tener paciencia y tomar riesgos. Aplicándolos, el tratamiento de los temas serían mucho más agradables y productivos. 

Estoy totalmente de acuerdo cuando Márquez afirma que en Colombia los periodistas cuentan con muy poco tiempo para realizar sus textos, muchas veces por esa razón los trabajos periodísticos que son publicados no tienen la suficiente investigación y no cubren los temas de manera correcta.

Leila Guerreiro afirma que “solo se necesita la complicidad del tiempo”; evidentemente ese es uno de los vacíos que se presenta a la hora de hacer periodismo en nuestro país.

Extranjeros fusionan ritmos colombianos con el jazz



Cortesía foto: CHIA´s Dance Party 


Sentada y pensativa, escuchaba los sonidos de algunos instrumentos como el saxofón, la tuba, la flauta, la batería y el bombardino . Al unísono formaban la mezcla perfecta, sentía la esencia y tranquilidad del jazz, pero al mismo tiempo la alegría y el sabor de los ritmos colombianos. Por un momento me sentí en Baranquilla o Cartagena, lugares representativos de la cumbia, el porro y el fandango.   

Veía a mi alrededor y miles de personas miraban fijamente hacia la tarima que se encontraba a unos cuántos metros de mí. Entre aplausos y gestos de satisfacción, niños, jóvenes y ancianos, movían sus caderas de lado a lado al ritmo de la música.

El saxofón , como alguna vez lo dijo el compositor francés Héctor Berlioz, “sonaba tan dulce como un ángel” y con un sonido especial, pareciera que tuviera una voz personal y nos quisiera contar algo.
El hombre que lo tocaba, tenía características similares a las de este instrumento, cónico y delgado, encorvaba su cuerpo, y con el formaba una especie de dos mientras interpretaba cada canción. Cerraba sus ojos y los movimientos de sus manos, que mecánicamente se movían, daban como resultado composiciones  exquisitas y extraordinarias.  

Al terminar la primera canción, la voz cálida y entusiasta de uno de los integrantes del grupo, se hizo presente. Martín, como se dijo llamar, con una sonrisa enorme y una energía deslumbrante, decía estar feliz de volver a su tierra. Tenía puesta una camisa verde con flores, igualita a la que usan los hombres al estar en la playa o en fiestas playeras en el Caribe.

En un abrir y cerrar de ojos, se sentó y cogió sus dos baquetas. Con movimientos fuertes y contundentes, la pasión se evidenciaba en las vibraciones de las  panderetas, el cencerro y los bloques de madera de su batería. En determinados momentos cogía el micrófono que estaba a su lado derecho y decía “que alegría estar tocando con ustedes!”, la emoción no podía ser tan evidente.

Me paré y camine unos pasos para llegar al frente de la tarima, note que todos los integrantes, excepto Martín, tenían facciones muy exóticas y atractivas. En ese momento recordé que uno de los asistentes de Jazz al Parque, me había dicho que un grupo de extranjeros se iba a presentar ese día y que la afición y vehemencia con la que tocaban sus instrumentos era impresionante.

Me fije en los ojos del músico que tocaba la tuba, como un reloj antiguo, se meneaban de izquierda a derecha, parecía que bailaban según la  armoniosa combinación y sucesión de sonidos de cada composición.
Cuando unía sus labios con el instrumento, la conexión se veía instantáneamente, era un verdadero deleite verlo tocar.

Al lado de el se encontraban los intérpretes de la flauta y el bombardino. Los dos movían sus cuerpos al mismo tiempo. De manera peculiar intentaban seguir los compases de la música y mirándose entre sí coordinaban sus pasos.

Al final de la presentación, complacidos, contentos y con una gran sonrisa, CHIA´S Dance Party se despidió del público capitalino. De pie y cogidos de la mano, dieron la venia entre los miles de aplausos que aclamaban por una última canción. 




Con CHIA´s Dance Party en el Festival de Jazz al Parque 2011




Canción: "La Piña" 








domingo, 18 de septiembre de 2011

La esencia de mi cuarto


Notas sobre los objetos que ocupan mi cuarto - Ejercicio basado en George Perec  

Quiero empezar aclarando que comparto mi cuarto con “Mafe”, mi hermana.  Es grande y muy acogedor. Las paredes son blancas, pero en cada una de ellas existe un objeto que evidencia nuestra personalidad.

Mafe es artista y por esa razón tenemos cuadros de “impresionismo” por todo el cuarto. En especial son tres los que más me gustan, están ubicados en una de las paredes principales, verticalmente, uno después del otro y en cada uno de ellos se ven tres paisajes diferentes, los tres manejan colores como el rosado, azul y morado.

En la mesa de noche, tenemos 4 libros que hacen parte de una colección, uno de ellos es de Andy Warhol (realmente es el único que es mío), y los otros tres de Claude Monet, Leonardo Da Vinci y Picasso. Al lado hay un portarretrato de mi hermana y mío cuando yo tenía 12 y ella 8 años. Es una foto muy cómica ya que estamos haciendo muecas y tenemos puestas las típicas pijamas que cubren desde el cuello hasta los pies.

Después de la mesa de noche está mi perchero, lleno de bolsos, collares hawaianos con los colores de diferentes países y dos bufandas; una del Bayern Munich, mi equipo favorito del fútbol alemán y la otra de Brasil.

Más adelante nos encontramos con mi escritorio, es de madera y de color café. En el tengo varios libros que se encuentran contra la pared, la mayoría son de periodismo, fotografía, moda, música, y astrología. Al frente hay un corcho donde tengo fotografías con mis amigos y un calendario en el que siempre anoto lo que tengo que hacer.

En la parte de abajo del escritorio tengo varios CDS de música, están desorganizados porque cada vez que mis hermanos o yo los cogemos, nunca quedan en su lugar inicial. Eso mismo le pasa a la guitarra, que a pesar de que yo no la toque frecuentemente, cada vez que Rodrigo (mi hermano) o Mafe la utilizan, la dejan  encima de mi cama o contra mi escritorio.

Por otro lado, en la pared que esta al lado del escritorio, hay un cuadro mediano de los Beatles, el fondo es negro y tiene pintados los principales álbumes de esta banda.
Mi hermana y yo, tenemos varias cosas en común, y una de ellas es el gusto por la música y la fotografía.

Finalmente la pared principal tiene tres cuadros con tres fotografías de París; una es de la Torre Eiffel, otra del famoso cabaret parisino “Moulin Rouge” y la tercera de la catedral de Notre Dame.